La Bulimia es un trastorno mental que se caracteriza por episodios de voracidad o, lo que es lo mismo, comer grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo, a los que se siguen casi siempre conductas tendentes a evitar el aumento de peso, tales como, ayuno, ejercicio físico excesivo, ingestión de laxantes y diuréticos, vómitos provocados, etc. La persona que padece bulimia tiene un intenso temor de engordar, junto a una falta de control sobre su alimentación y sentimientos de culpabilidad y autodesprecio, no es una manía ni un mal comportamiento, es una enfermedad  psiquiátrica. Su descripción se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, como "Trastornos de la Conducta Alimentaria". En la mayoría de los casos, comienza tras haber realizado dietas de adelgazamiento excesivo o sin control  médico, o en el curso de una anorexia nerviosa,  es sabido que un 50% aproximadamente de los casos de anorexia evolucionan hacia el padecimiento de una bulimia. En ambos casos, la excesiva restricción alimentaria conduce al deseo imperioso y patológico de ingerir grandes cantidades de comida, existe el antecedente   de   obesidad   y   hábito   de   comer    en   exceso,  y

 

padecimiento de trastornos de personalidad. En la actualidad, vivimos abarcados por una sociedad muy exigente en algunos aspectos. El poder,  la libertad,  el dinero, la imagen y la moda, entre otros, son los más destacados. Estas manías han llevado a algunas personas a obtener problemas de salud. Un ejemplo podría ser el funcionario que no piensa en otra cosa que no sea trabajar para obtener poder, y comienza a padecer estrés, o la adolescente que para estar a la moda, y tener una imagen ideal, según el modelo que presenta nuestra sociedad, deja de comer o hace lo imposible para adelgazar y se encuentra con una bulimia o una anorexia.Debemos generar una toma de conciencia en nuestra sociedad acerca de los trastornos de la conducta alimentaria para lograr su prevención, para ello fundamentalmente  los padres  deben estar  alertas a ciertas conductas

de sus hijas como la pérdida de peso excesiva, la falta de menstruación, la negación a comer, etc. Cuando se sospeche o sepa que una persona tiene bulimia, debemos hacer que consulte a un médico lo antes posible para que este lo remita a un especialista psiquiátrico experto en esta enfermedad. El médico psiquiatra hará un diagnóstico del estado físico y mental de la persona enferma, y según el resultado aconsejará un tratamiento ambulatorio o el ingreso en un hospital o clínica. El tratamiento consiste en interrumpir el vómito, corregir las anomalías metabólicas y normalizar la alimentación, junto con un tratamiento psiquiátrico. se ha demostrado, experimentalmente, que determinados fármacos antidepresivos son muy eficaces en el tratamiento de la bulimia. La familia y el entorno más íntimo del enfermo también deben recibir orientación  y  ayuda. Las  mujeres  y hombres  con  bulimia, son  generalmente

conscientes de que sus hábitos alimenticios no son normales. Fascinados por el efímero placer que les produce la comida, se hacen acreedores de revistas y libros de cocina que contienen recetas y disfrutan con las discusiones sobre temas relacionados con dietas extraordinarias. La bulimia generalmente empieza en la adolescencia o en la vida adulta temprana y es mucho más común en las mujeres que en los hombres. El curso puede ser crónico o intermitente durante muchos años. Generalmente los atascamientos se alternan con períodos de comer normales y purgaciones. En los casos graves, puede haber alternaciones de atascamientos y purgaciones sin períodos de comer normales. Cuando los signos de la recaída aparecen, el paciente siempre debe contactar al internista y al terapeuta de inmediato. La bulimia es una enfermedad grave que puede producir serias complicaciones médicas.