Pero al ser una estructura flexible y carecer de elementos estructurales, tales como tubos y varillas que le den rigidez, ¿no existe el peligro de que "se arrugue y se caiga"?.
En efecto, cabe el riesgo de que una turbulencia inesperada provoque el pliegue accidental de una parte del perfil de tela, pero esas incidencias a las que llamamos "plegadas" no son peligrosas, aunque sí necesitan un pilotaje adecuado para resolverlas con eficacia. La principal fuente de peligro en el parapente es el pilotaje imprudente o torpe. Por eso es necesario aprender este deporte en una escuela donde nos enseñen la técnica, la teoría y la práctica paso a paso, sin prisa, donde podamos hacer muchas horas de práctica sin despegar del suelo, levantando el parapente como si fuera una cometa ("hacer campa"). Esas horas de práctica son las que luego, en pleno vuelo, nos darán la tranquilidad de saber que dominamos nuestra máquina voladora. el parapente es en realidad "un saco lleno de aire". La presión de este aire contenido en su interior es lo que mantiene la forma aerodinámica de la estructura, que de esta forma ha pasado de ser un montón de tela a ser algo muy parecido al ala de un avión, es decir: una aeronave, una máquina voladora.
El piloto tiene en las bandas, a la altura de su cabeza, unas anillas de tela, los frenos, de las que salen unos cordones que, tras ramificarse, llegan hasta el borde de fuga del parapente. VENEZUELA Y DEPORTE |